JAPÓN, TIERRA
Taichi Takashita, un japonés profundamente enamorado ha decidido pelear su derecho al amor ante la ley, que lo separa de su objeto del deseo, la estudiante de secundaria Mikuru Asahina. No sólo la señorita Asahina es menor de edad, sino que es un personaje de animé, por lo que Takashita ha organizado una recolección de firmas para someter ante las autoridades la petición de legalizar el matrimonio entre humanos y dibujos animados.
La petición asevera: “Por largo tiempo sólo he sido capaz de enamorarme de personas bidimensionales y en este momento tengo a alguien a quien amo. Incluso si ella es ficticia, aún así es amar a alguien. Me gustaría contar con apoyo legal para este sistema a cualquier precio."
Hasta el momento la petición cuenta con unas mil firmas del millón establecido como meta, sin embargo, es sumamente improbable que las autoridades cambien su política, que limita el matrimonio a seres tridimensionales, vivos, de la especie Homo sapiens y de sexos opuestos.
Taichi Takashita, un japonés profundamente enamorado ha decidido pelear su derecho al amor ante la ley, que lo separa de su objeto del deseo, la estudiante de secundaria Mikuru Asahina. No sólo la señorita Asahina es menor de edad, sino que es un personaje de animé, por lo que Takashita ha organizado una recolección de firmas para someter ante las autoridades la petición de legalizar el matrimonio entre humanos y dibujos animados.
La petición asevera: “Por largo tiempo sólo he sido capaz de enamorarme de personas bidimensionales y en este momento tengo a alguien a quien amo. Incluso si ella es ficticia, aún así es amar a alguien. Me gustaría contar con apoyo legal para este sistema a cualquier precio."
Hasta el momento la petición cuenta con unas mil firmas del millón establecido como meta, sin embargo, es sumamente improbable que las autoridades cambien su política, que limita el matrimonio a seres tridimensionales, vivos, de la especie Homo sapiens y de sexos opuestos.
2 comentarios:
Hay de todo en la viña del Señor.
Ojalá tenga suerte, pobre buen hombre.
Correción: De todo hay en la viñETA del señor.
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